Érase una noche fría de otoño en Berlin. La semana había sido dura, nadie dijo que ser estudiante en Alemania fuera fácil ajajaj (vamos, que no me entero de lo que me dicen en clase y en muchas asignaturas soy la única extranjera y pasan de mi cara, o directamente me dicen que no me matricule porque hay más gente interesada a la que le puede ser mas útil la asignatura).
Así que el jueves inicie el ritual de cervezas, para elevar el ánimo... El problema fue que a mi amiga cervesa-bier se le unió una vez entrada la noche el peligroso Jägermeister (primo-hermano alemán de mi querido Patxaran). Y hasta aquí puedo leer. A las 7.30 de la mañana descubrí en tranvía la preciosa arquitectura del Berlin-Soviético, una pena no vivir por allí cerca si no en la otra punta Oeste-Americana. Hora y media después terminó mi tour por la ciudad, memorable. Menos mal que este es un país serio y no les da por el hurto al indefenso.
Por lo demás por aki me cuidan bastante bien.
Se acercan las visitas, tendréis noticias!
Chica, ya que pagas el metro, por lo menos que te den una buena vuelta, ¿no?.
ResponderEliminarUn besico Patri, y si no te entienden, ellos se lo pierden, ¡qué coño!... además, yo estoy seguro que te entienden más de lo que crees, ¡¡¡QUE TU VALES MUCHO!!!.